MENU
INVESTIGACION2

Amor y sabiduría

27 mayo, 2018 • Investigación y mercado

Luis E Camejo C

Consultor en Marketing

@luiscamejoPTY

En nuestro diario vivir nos encontraremos, constantemente, con elementos que ponen a prueba todas nuestras capacidades, tanto físicas, como intelectuales o emocionales.

Diariamente vivimos situaciones que nos obligan a dar lo mejor de nosotros, incluso a ir mucho más allá de nuestros límites.

En otras oportunidades, nos toca presenciar cómo otros son quienes están en esa situación de aplicar todo lo que se sabe, tiene o lo que se es.

Y hay otros momentos en los cuales, siendo espectadores, terminamos involucrándonos en un proceso donde, dando lo mejor de nosotros, ayudamos a otros a superar sus pruebas, haciendo que ellos den lo mejor de sí mismos. 

Por ejemplo, un joven de 18 años lleva meses entrenando para una carrera de 100 metros planos de atletismo, cuando se da la carrera, el aplicará todo lo aprendido, todo su entrenamiento, su preparación física, las horas en gimnasio, las dietas, los sacrificios, todo. En ese momento, entre el disparo de inicio y la llegada a la meta, todo dependerá de él, ganará algunas carreras, otras las perderá, pero siempre habrá dado lo mejor de sí. Luego, con el pasar de los años, ya su tiempo como corredor habrá pasado, por lo cual se sentará en las gradas a ver a otros jóvenes correr y competir, admirando en otros, el mismo esfuerzo que él mismo una vez hiciera. Sin embargo, al ver a un joven en particular, decide que es momento de enseñar y compartir todo lo que una vez aprendió, por lo cual se convierte en tutor o mentor de jóvenes deportistas.

Este ejemplo aplica perfectamente también para nuestra vida empresarial o gerencial.

Muchos de nosotros comenzamos como unos jóvenes ejecutivos o asistentes que tenían un único objetivo en la vida: comerse al mundo. Con eso en mente, trabajábamos más fuerte que nadie, buscábamos aprender de otros, estudiábamos el doble de que otros hacía, siempre estábamos dispuestos a dar esa “milla extra”. Y así logramos ascender hasta un punto que, como el corredor de la historia, es el momento de comenzar a formar otras generaciones, es el tiempo de ayudar a otros a dar ese 120%.

Entonces la pregunta a hacernos es ¿qué podemos hacer por los otros? Pues debemos amar y tener sabiduría. Veamos:

Distintos estudios y tendencias demuestran que la mejor forma de formar y capacitar, y a la vez de ejercer liderazgo, es mediante la aplicación de conceptos tales como inteligencia emocional, empatía, solidaridad, empoderamiento y aproximaciones más emocionales que funcionales. Es decir, buscar formas de relacionarnos con nuestros colaboradores de una forma en la cual, sin perder autoridad, nos vean cercanos, amigos, confiables, desarrollando una relación de plena confianza y no de temor o subordinación. Se ha comprobado que esto es sumamente efectivo. 

El otro aspecto es tener sabiduría: La sabiduría la podemos organizar en varios grupos:

Conocimientos o experiencia: no podemos dar lo que no tenemos, para poder enseñar debemos tener un cúmulo de experiencias y conocimientos en un área específica, tal vez no seamos expertos en un tema, pero sí lo suficientemente sólidos para enseñar a otros.

Conocer el negocio o la empresa: este punto ya no tiene tanto que ver con nuestras capacidades académicas o habilidades para un cargo, sino de nuestro entendimiento del negocio y las operaciones de nuestra empresa. Esto también se refiere a la comprensión y aplicación de los elementos estratégicos de la empresa: misión, visión, valores, objetivo. Con ello, garantizaremos que nuestros colaboradores más jóvenes adopten y hagan suya nuestra cultura organizacional.

Cultura general: aunque esto pareciera no tener mucho que ver con una empresa o un cargo, mientras más fomentemos la cultura general de nuestros colaboradores, mejores resultados podremos esperar de ellos ¿por qué? Simple, porque mientras más conocimientos generales posean, más rápida y fácilmente pensarán fuera de la caja, podrán aplicar aprendizajes o conocimientos de otras áreas a su diario andar, se sentirán motivados y podrán tener una perspectiva más amplia de la vida.

Dicho todo esto, ame a la sabiduría y sepa tratar con amor a sus colaboradores, con ello podrá hacer la diferencia. 

Archivos realcionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

« »

UA-52899579-1
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On YoutubeVisit Us On LinkedinCheck Our Feed