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Desigualdad principal problema para poner fin a la pobreza

16 abril, 2018 • Economía

La desigualdad en la distribución de la riqueza es el principal tema sobre el cual se debe trabajar en Panamá, si quiere reducir a la pobreza y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS).

Esta fue la principal conclusión que surgió del foro: Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) en Panamá y su impacto en la realidad socioeconómica actual, realizado por ADEN International Business School y que contó con la participación de la Viceministra del MIDES, Michelle Muschette, el Director de Análisis Económico de la Cámara de Comercio de Panamá, Manuel Ferreira y el Economista Juan Jované.

La viceministra expuso los resultados del IPM indicando que en la actualidad la tarea es cumplir con el ODS 1 que tiene como propósito poner fin  a la pobreza en todas sus formas y dimensiones en todo el mundo. Esté objetivos fueron trazados a una meta del 2030 por las Naciones Unidas.

En este sentido explicó que el IPM mide cinco dimensiones que son Vivienda, Salud, Trabajo, Educación y Ambiente. Estas dimensiones están compuestas por 17 indicadores que sirven para determinar cuáles son las privaciones que más afectan a las personas.

En el caso de Panamá, la funcionaria dijo que el IPM refleja que el 19.1% de panameños vive en pobreza multidimensional, es decir, 2 de cada 10 panameños tienen carencia en educación, vivienda, trabajo, salud entre otras. Además la intensidad es de 43.5% que significa que en Panamá, en promedio, los pobres tienen carencias en 8 o más indicadores dependiendo de la dimensión en la que se encuentren.

Muschette, dijo que para trabajar en esa desigualdad a nivel de gobierno con el IPM están desarrollando estrategias entre distintas instituciones, por territorio y según necesidad. Además, se busca una mejor distribución de programas sociales a nivel nacional para abordar las necesidades reales de las personas.

Agregó que también es prioridad monitorear el impacto de las intervenciones sociales de modo integral, por región y por necesidad, así como dirigir los recursos del Estado en aquellos programas y regiones que más lo necesitan.

La funcionaria expuso un caso que está en marcha y es en el corregimiento de Santa Ana, en donde a través de alianzas con organizaciones no gubernamentales se trabajan en temas como jóvenes en riesgo, familias en pobreza extrema, madres adolescentes y emprendedoras.

Añadió que para toda esta tarea se está trabajando en la asignación de presupuesto de inversión y que también trabajan en un IPM infantil que deberá estar listo en septiembre de esté año.

Por su lado, Ferreira expresó que Panamá parece crecer mucho, pero los indicadores dicen que tenemos un problema que es la desigualdad. Sostuvo que la informalidad crece y ya está en una tasa de 40%, por lo que necesita de nuevos impulsores.

“Panamá necesita desbloquear nuevos impulsores para el crecimiento y superar la vulnerabilidad para satisfacer las crecientes demandas de los ciudadanos. La informalidad continúa retrasando la calidad del trabajo. La informalidad, cercana al 40% de los trabajadores no agrícolas, es una de las más altas entre los países de América Latina con niveles similares de ingreso per cápita” sostuvo el economista.

Para Ferreira, Panamá tiene debilidades significativas en el área de educación y habilidades que afectan directamente la productividad y la inclusión.

Sostiene que otros ingresos fiscales deberían desempeñar un papel más importante en la configuración de la distribución del ingreso en Panamá. En 2015, los ingresos tributarios totales y las contribuciones a la seguridad social eran 16.2% del PIB los cuales son bajos en comparación con las economías de la OCDE (34.3%) y América Latina (22.8%).

En tanto, el profesor Juan Jované indicó que el IPM no mide otros aspectos de las dimensiones vinculadas a de los derechos humanos. “Los panameños somos pobres desde el punto de vista político en donde no se respeta la democracia, no hay transparencia ni seguridad alimentaria.

Par el economista el IPM demuestra que como país tenemos un mal estilo de desarrollo, de modo que el crecimiento no garantiza el bienestar de los ciudadanos.

“El país necesita de un profundo cambio que nos lleve a una democracia en que la voz de todos se haga sentir y podamos construir un Panamá con dinamismo económico, justicia social, equidad en todas sus dimensiones y pleno respeto a la naturaleza” concluyó Jované. 

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