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Educar en el presente, prosperar en el futuro

23 abril, 2018 • Investigación y mercado

Luis E Camejo C

Consultor en Marketing

@luiscamejoPTY

Son muchas las fábulas, leyendas o proverbios que hablan de la importancia del sembrar, tanto en sentido literal, como en el más puro y amplio sentido figurado.

En ambos casos tenemos sobrados ejemplo: son muchos los programas de alimentación para países subdesarrollado que se concentran en enseñar a las comunidades a sembrar, para que puedan producir cosechas autosustentables, que les permitan paliar las crisis alimenticias y de hambruna que viven.

En el sentido figurado, muchos son los que, constantemente dicen: cosechamos lo que sembramos, lo que quiere decir que, en cierta forma, nuestro futuro inmediato o lejano, dependerá en buena medida de lo que estemos “sembrando” en nuestro presente.

¿Esto qué significa? Que si una persona, comunidad, empresa o país quiere prosperar y tener un futuro exitoso, debe fijarse muy bien en cómo se están haciendo las cosas hoy en día y a veces, más que los cómo, es necesario cuidar los quiénes (tanto en el presente como en el futuro).

Si vemos modelos de sociedades exitosas, podemos concluir que sus crecimientos (sociales, culturales, económicos o deportivos) se deben a la inversión que, en cada área e interés, han realizado. Y cuando me refiero a inversión no sólo quiero señalar al dinero, sino también al uso de recursos, tiempos y formación.

Ejemplo claro de esto son países como Alemania y Japón, fuertemente golpeadas luego de la Segunda Guerra Mundial, afectados por bombas nucleares (Japón) o por la división de su territorio (Alemania) pero que, hoy en día, son dos grandes potencias a nivel mundial, tanto en lo económico, como en lo tecnológico y lo social.

Ante esto, vale la pena preguntarnos ¿qué estamos sembrando en Panamá? La respuesta a esta pregunta es vital para el futuro del país… y quizás no sea del agrado de muchos.

En días recientes, la Cámara de Comercio de Panamá realizó un foro en el cual mostraban distintos indicadores del quehacer diario de la economía panameña, pero de ellos, hubo uno que llamó mi atención poderosamente: sólo 41% de los trabajadores panameños tienen educación secundaria o menos, es decir, hay una muy baja escolaridad en la mano de obra del país.

Si a lo anterior le sumamos que, en encuestas recientes, entre el 52% y el 56% de los jóvenes que salen del colegio declaran no querer ir a la Universidad porque prefieren ingresar directamente al mercado laboral, pues nos daremos cuenta que, lo que actualmente estamos sembrando, en términos de educación, formación y preparación del personal, puede generar unos frutos no tan buenos en el futuro.

De hecho, en la actualidad, uno de los grandes problemas que enfrentan las empresas es la dificultad para conseguir, contratar y retener personal mano de obra calificado, bien sea a nivel técnico o universitario, lo cual nos lleva a preguntarnos ¿en vista del escenario actual, esta situación mejorará? La respuesta, así a simple vista es: No, si no se incentiva la formación y educación del personal panameño, las cosas no mejorarán.

Entonces, surge la segunda gran pregunta: como empresas ¿qué podemos hacer para cambiar o revertir esta situación. Veamos algunas opciones:

Invierta parte de sus ganancias en formar y capacitar el personal que ya tiene.

Desarrolle programas de incentivos y de crecimiento para sus empleados.

Dicte charlas, talleres o seminarios en los colegios (sobre todo públicos) para reforzar la importancia de la formación y educación superior.

Desarrolle un plan de becas para aspirantes a ingresar a las universidades.

Como gremio, los empresarios en Panamá deben revisar, con Meduca y otros miembros del poder ejecutivo, las necesidades laborales que actualmente presentan las empresas (y que no están siendo cubiertas por personal panameño) y de esta forma fomentar el desarrollo de carreras universitarias que cubran estas vacantes.

Es necesario, para el país, que este porcentaje de empleados sin formación disminuyan, porque de lo contrario, por ejemplo, en un futuro tendremos muchos obreros parados por falta de ingenieros o arquitectos que diseñen proyectos o tendremos escuelas llenas de niños, pero sin maestros o profesores que los eduquen.  

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