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Países de Latinoamérica avanzan en aplicación de Basilea III

20 mayo, 2018 • A Fondo

Los países latinoamericanos avanzan hacia la implementación de las recomendaciones de Basilea III y Panamá es uno de los de mayor avance, según el Compendio de recomendaciones del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea.

Según el documento, hecho por la Federación de Bancos Latinoamericanos (FELABAN), una encuesta hecha a los países de la región permite conocer que se han dado avances hacia la implementación de los estándares de Basilea III.

La encuesta indica que han aumentado los países que adoptaron la reforma sobre todo de manera parcial, pero observa que bien es sabido que esté tipo de reformas son elaboradas en su aplicación para países con sistemas financieros profundos y economías industrializadas.

Según el documento de la encuesta, en 2014 un 69,2% de los países respondieron que sí adoptarían las reglas de capital de Basilea III, mientras que en la encuesta 2017 se registra un aumento al 85%.

Felaban dice que esto es positivo porque el capital ha sido una fuente de estabilidad en el sector bancario. Los indicadores homologados de Felaban demuestran que en los últimos cinco años la gran mayoría de los países han logrado crecimiento positivo de su patrimonio medidos en moneda local. Esto a su criterio puede ser producto del buen momento que vive la banca en la región, la estabilidad económica, el seguimiento de la tendencia mundial de fortalecer el capital y la expedición de normas que tienen que ver con el tema.

Otro aspecto importante tiene que ver con la norma de liquidez, dado a que muchos de los sobresaltos del pasado tienen que ver con problemas de liquidez. Al respecto se observa en la encuesta que mucho de los países aplican la administración y programas de medición de la norma de liquidez. De un 69,2% en 2014 pasa a un 85% en 2017.

Esta posición de la banca latinoamericana es para tener activos líquidos en las hojas de balance, así como la creación de programas o planes de contingencia frente a la ocurrencia de choques adversos inesperados. 

Esto en buena parte de los casos estaría relacionado con la administración de los depósitos, dado que esta es la principal fuente de financiamiento de los bancos de la región. De hecho en la encuesta los bancos colocan a los depósitos del público como la principal fuente de liquidez muy por encima de la emisión de bonos.

Por otro lado, mientras que en el año 2014 un 30% de las instituciones bancarias estaban aplicando las reglas de “too big to fail” y/o de entidades de carácter de riesgo sistémico como las Domestic-Sifis, en el 2017 el 69% ya está hablando de su debida formalización. Esto porque siempre en el mercado existen entidades que tienen una posición dominante o muy significativa que requieren un seguimiento especial.

Otro aspecto relevante de la encuesta es la aplicación de normas de tensión (Stress-Testing). En 2014 un 61% de los países tenía normas sobre el tema y ahora un 77% la tiene. Además, mientras en el 2014 un 15% la tenía de manera pública en el 2017, un 31% revela dicha información.

Felaban en sus conclusiones finales del documento muestra su preocupación por los amplios costos asociados a la nueva propuesta de supervisión, sumado al largo tiempo de deliberación porque afecta el normal devenir de las reglas del juego de la industria bancaria. 

“Esta situación se convierte en una situación más ácida cuando se tiene en cuenta que las propuestas de supervisión del CSBB vienen como respuesta una crisis en los países industrializados. Países emergentes, como los latinoamericanos no sufrieron los efectos de dicha crisis, ni menos aún estuvieron asociados a las raíces de ocurrencia de la misma”, asegura Felaban.

Agrega que por el contrario, los países que no tuvieron que ver con la crisis financiera se han venido preparando para asumir los costos asociados  una nueva regulación y supervisión financiera que implica más esfuerzos de capitalización y la exigencia de nuevas y mejores formas de cumplimiento de la misma.

El gremio bancario sostiene que como consecuencia de estas prácticas y a una combinación de varios factores, América Latina no ha vivido episodios de crisis financiera desde el año 2002.

Finalmente, Felaban concluye su informe indicando que el panorama deja varias interrogantes. “Los esfuerzos de capital ¿tendrá una mejor capacidad para atender futuros riesgos de eventos de naturaleza inesperada? ¿muy seguramente se sacrificará rentabilidad y crecimiento en el negocio financiero, y un sobre costo a los hogares sin compensación por la mitigación de los riesgos? ¿Tendrá esto consecuencia en los niveles de concentración bancaria que lleve a procesos de adquisiciones y fusiones de nuevas entidades bancarias para superar esta gran necesidad de cubrir estos sobrecostos con mayores cuotas de mercado?”, precisó el gremio.

Cabe destacar que los resultados del Centro Bancario Internacional de Panamá, al cierre de febrero 2018, demuestran que los bancos mantiene robustos indicadores de solidez financiera, principalmente los de liquidez legal (57.7%) y solvencia (16.1%), en casi el doble del mínimo requerido por la regulación. 

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