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Panamá navega en aguas tranquilas, aún, en IED

17 junio, 2019 • Economía

Mientras en 2018 en Latinoamérica y el Caribe la Inversión Extranjera Directa (IED) se desmoronaba en 6 por ciento, hasta los 147.000 millones de dólares, Panamá logró en ese mismo periodo un incremento de  21,4 por ciento hasta la cifra récord de 5.549 millones de dólares.

En promedio, por cada uno de los 650 millones de habitantes que tiene América Latina y el Caribe, la región recibió 226 dólares, en contraste, por cada uno de los 4 millones de panameños el país captó 1.387,25 dólares en 2018.

La contracción global ha sido causada “en gran medida por las multinacionales estadounidenses que repatriaban ganancias del exterior”, por las reformas fiscales dictadas en ese país en 2017, afirmó en su informe 2019 el Organismo de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

A Panamá le va bien porque el dólar estadounidense es de libre circulación, no tiene banca central, cuenta con un régimen legal para atraer inversiones, registra crecimiento sostenible desde hace al menos una década y mantiene el grado de inversión de tres calificadoras, según el análisis del Ministerio de Economía y Finanzas.

El promedio de la inflación de 2010 al 2014 en Panamá fue del 4,38 por ciento, mientras que entre 2015 y octubre de 2018 fue del 0,65 por ciento, según los datos oficiales.

De 2010 a 2018 la IED en Panamá acumuló 36.652 millones de dólares, desglosados de la siguiente manera: 2.723 millones de dólares (2010), 3.153 millones (2011), 3.210 millones (2012), 3.567 millones (2013), 4.459 millones (2014), 4.556 millones (2015), 4.866 millones (2016), 4.569 millones (2017) y 5.549 millones de dólares el año pasado.

Los flujos a Panamá aumentaron en un 21% a 5.549 millones de dólares, “impulsados ​​por acuerdos récord de fusiones y adquisiciones y proyectos mineros”, refirió en concreto el organismo especializado de la ONU.

Entre 2010 y 2019 el Estado panameño ha invertido en obras públicas un total de 40.144 millones de dólares, de los cuales 18.319 millones corresponden al quinquenio 2010-2014 y 21.825 millones al periodo 2015-2019. De 1995 a 2009 Panamá invirtió 12.779 millones de dólares.

Algo en lo que Panamá debe reparar es en estas consideraciones que hace la entidad:

“Un número cada vez mayor de países en la región está buscando zonas económicas especiales (ZEE) para desbloquear el desarrollo económico. Hay casi 500 ZEE en la región, que albergan a más de 10.000 empresas y emplean a cerca de 1 millón de personas. Las ZEE en Costa Rica, la República Dominicana y Nicaragua representan más de la mitad de las exportaciones de esos países, mientras que las ZEE de México y Colombia, respectivamente, son responsables del 31%; y el 13% de sus exportaciones totales”.

Además, en los últimos cinco años, “Argentina, Brasil, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú y Uruguay han revisado las estrategias de sus ZEE para que estén a la par con los parques industriales y las zonas de desarrollo para crear empleos y fomentar la mejora tecnológica”.

“Esto podría resultar en el establecimiento o puesta en funcionamiento de 20 a 30 nuevas ZEE en los próximos cinco años”, mientras tanto, Panamá qué hace con la Zona Libre de Colón y la Zona Económica Especial Panamá Pacífico.

Solo por citar una referencia, Costa Rica recibió en el año 2018 un total de 2.134 millones de dólares de IED, mientras que toda Centroamérica captó alrededor de 42.887 millones en el mismo lapso, o sea que casi el 13 por ciento de lo que llegó al istmo se quedó en Panamá en ese periodo, según los datos de la UNCTAD.

“La IED sigue atrapada, confinada a los mínimos posteriores a la crisis. Esto no es un buen augurio para la promesa de la comunidad internacional de abordar desafíos mundiales urgentes, como la pobreza extrema y la crisis climática ”, advirtió el Secretario General de la UNCTAD, Mukhisa Kituyi.

Agregó que “la geopolítica y las tensiones comerciales corren el riesgo de seguir pesando sobre la IED en 2019 y más allá”.

Los países que más pesaron en el resultado regional fueron Brasil y Colombia, según el informe anual. Esta situación ha puesto nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de la región frente a los acontecimientos externos, dijeron los especialistas de ese organismo.

El hecho de que no se proyecten movimientos importantes en los precios las materias primas ni cambios de las condiciones de las principales economías de la región indica a que las inversiones (tanto las que entran, como las que salen) mantendrán la tendencia a la baja en el futuro próximo.

Advirtieron que también existe el riesgo de un deterioro todavía mayor, particularmente por las tensiones entre los mayores socios comerciales de los países latinoamericanos y caribeños: Estados Unidos y China.

Si a ello se une también el conflicto tecnológico entre las dos mayores economías mundiales, simbolizado en el reciente cerco de Washington al gigante chino de las telecomunicaciones Huawei, todo hace pensar que la inversión exterior seguirá resintiéndose, añadió Kituyi.

“Las turbulencias en los flujos de inversión no son un simple problema a corto plazo, ya que esta ‘guerra fría tecnológica’ muestra que el conflicto comercial no va a terminar en los próximos años”, anticipó el secretario general.

La UNCTAD añadió que no se puede descartar definitivamente una desaceleración de la economía mundial, como la causada por la crisis global de 2008.

Que las exportaciones de América Latina y el Caribe sigan dominadas por materias primas es un factor que la expone más a los vaivenes de la política y de la economía internacionales, de acuerdo al informe.

Sobre los casos más sobresalientes de malos resultados se menciona que “la difícil situación económica de Brasil y una abrupta reducción de las fusiones y adquisiciones, en comparación con los niveles sin precedentes de 2017, se tradujeron en una caída del 9 % de entradas de inversiones al país”, que recibió así 61.000 millones de dólares el año pasado.

El caso de Colombia fue incluso peor porque los flujos de IED cayeron en un 20 % y sólo llegaron a los 11.000 millones de dólares.

En el resto de Sudamérica las entradas de IED se mantuvieron constantes, con la excepción de Ecuador, donde se duplicaron gracias a un brusco aumento de la inversión en el sector minero.

“Mirando hacia el futuro, hay numerosos factores positivos para atraer inversionistas. Los recursos naturales, la infraestructura y los bienes de consumo deben seguir atrayendo a los inversores extranjeros “, dijo, en contraste, el director de inversiones y empresas de la UNCTAD, James Zhan.  

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