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Panamá se incorpora para “poner fin” al tráfico de migrantes en CentroAmérica

26 agosto, 2019 • A Fondo

Luis Blanco

lblanco@efpanama.com

Panamá se sumó a Centroamérica para “poner fin” en conjunto al tráfico humano de migrantes que buscan llegar a Estados Unidos, a lo que se apuntó también Costa Rica y Colombia, mientras la región llamó a México para cerrar filas con el fin de acabar con las mafias que lucran de este negocio ilícito.

Los países centroamericanos se reunieron con Colombia y Estados Unidos en Panamá para intercambiar información y planificar las estrategias que permitan acabar con el negocio lucrativo, explicó el ministro de Seguridad de Panamá, Rolando Mirones, quien reiteró que se trata “de un problema regional que requiere de buscar soluciones entre todos” para ponerle fin a la violación a los derechos humanos que significa el tráfico de inmigrantes.

“Nada de flujo controlado, eso se tiene que acabar, porque es como que si yo fuera a la frontera con Colombia a recoger la droga y la llevará segura hasta la frontera con Costa Rica para que siga su ruta hacia Estados Unidos, eso no puede ser”, señaló el funcionario, quien denunció que los migrantes que caen en las redes de coyotes pagan entre 25.000 y 50.000 dólares por “un sueño” que les venden y que “casi nunca cumplen”.

Los países participantes, todos de Centroamérica excepto Belice y Nicaragua, más EE.UU. y Colombia, comprometieron en una declaración sus esfuerzos para unir cooperación e intercambio de información de inteligencia para combatir a las mafias que “cometen un delito más grave que el tráfico de drogas, porque estamos hablando de seres humanos”.

Aunque no adelantaron detalles, ratificaron en el documento que el trabajo será en conjunto y la “voluntad” es aplicar las medidas que se adopten. 

El secretario de Seguridad Interino de Estados Unidos, Kevin McAleenan, expresó en su corta intervención pública el reconocimiento de esa nación a los esfuerzos de Centroamérica para contener el flujo de migrantes hacia Norteamérica y saludó la incorporación de Panamá y Colombia al grupo de trabajo, que se dividió en mesas por temas para conversar a puertas cerradas y el viernes pasado se trasladaron a Darién para conocer cómo los panameños actúan ante la llegada de migrantes, extracontinentales y del Caribe en su mayoría.

McAleenan fue recibido por el canciller panameño, Alejandro Ferrer, y Mirones,  luego del encuentro ministerial,  “con quien abordaron asuntos de importancia para ambas naciones”, indicó la Cancillería.

Entre Estados Unidos y Panamá,  siempre ha existido una estrecha colaboración en aspectos tan importantes como:  seguridad, migración, facilitar y mejorar procesos aduaneros en materia de importaciones y exportaciones, gobernabilidad y seguridad informática, entre otros, anotó la diplomacia panameña, pero el problema del tráfico de migrantes, según lo aseguró Mirones, se conversara “a nivel regional, no bilateral, porque es algo que no se va a resolver si no participan todos” los implicados.

Por su parte, el ministro de Gobernación de Guatemala, Enrique Degenhart, celebró que el “esfuerzo iniciado hace diez meses por el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador)” se fortalezca con la incorporación de Costa Rica, Panamá y Colombia, lo cual “muestra el compromiso” regional para controlar los flujos migratorios irregulares que “se han convertido en un problema para la seguridad interna” del istmo centroamericano.

Degenhart anticipó que “el próximo paso es que se sume México, para cerrar la región a esos flujos” y reiteró que los fundamentos de esta iniciativa se mantienen, y es no solo contener el tráfico humano, sino de armas y drogas, a nivel regional.

El ministro guatemalteco aseguró que “del diálogo político inicial” se está encaminando las reuniones “a acciones prácticas” para solucionar “el grave problema”.

Los representantes de Colombia, Costa Rica, El Salvador y Honduras también coincidieron en lo complejo del problema, cómo están creciendo los flujos de inmigrantes desde Venezuela, y la necesidad de unir esfuerzos para darle solución y desmantelar las bandas de traficantes.

Particularmente el director de Migración de Colombia, Christian Kruger, advirtió que no solo en la selva del Darién colindante con Panamá se da el flujo de migrantes, que llegan desde Ecuador o Brasil, sino que desde la frontera con Venezuela están detectando el ingreso de extracontinentales y otras nacionalidades “restringidas”, además de los venezolanos “que pasan para buscar un plato de comida” ante la crítica situación en ese país, lo cual supone un ingrediente más de riesgo.

Kruger sugirió invitar a las reuniones posteriores a representantes de los países emisores de migrantes y a los de paso antes de llegar a Colombia, como Brasil, Ecuador y ahora Venezuela.

El presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, anticipó que “no es viable” una eventual propuesta estadounidense de recibir a migrantes africanos y asiáticos en su país y descartó construir un nuevo refugio en Darién, presupuestado por el gobierno anterior, a un coste de 9 millones de dólares, lo que Mirones ratificó a los periodistas.

El  ministro confirmó que Cortizo no se reunió con McAleenan y reiteró que Panamá “cumplirá con su deber” y “no permitirá que siga el flujo ilegal de migrantes”, pero en una acción conjunta.

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