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Panamá tiene que aprovechar el tren que lo embarcará a China

29 abril, 2019 • A Fondo

Luis Blanco

El Financiero

Es una oportunidad “de oro” que el próximo gobierno debe valorar en su justa dimensión e impacto el que China plantee construir un ferrocarril de alta velocidad entre Ciudad de Panamá y David, como parte de su expansión inversora que lleva ya por 13.387 millones de dólares con el proyecto La Franja y la Ruta.

El catedrático, economista y escritor Eddie Tapiero, autor de la obra “La ruta de la seda y Panamá”, ante las inquietudes levantadas por el proyecto de 4.100 millones de dólares para el “tren bala” valora que el mismo ayudaría a sacar más rápido la producción del interior del país, mover carga hacia Centroamérica y viceversa y apuntalar el desarrollo del turismo.

A su juicio, el país puede afrontar este desafío estructurando una operación financiera porque tiene la solvencia requerida, cuenta con un importante centro bancario, el grado de inversión que hace menos pesada cualquier financiación y garantizar que es una obra panameña, aprovechando la tecnología que China está proponiendo para hacer realidad el proyecto.

Esta obra, que la administración saliente de Juan Carlos Varela está empujando, marcaría una participación de China en la vida política y económica de Panamá de primera magnitud, como la ha tenido Estados Unidos desde que construyó el Canal de Panamá, en donde estadounidenses y chinos ocupan el primer y segundo lugar como clientes a nivel global.

La presencia china en Panamá data de hace casi dos siglos, desde la construcción del ferrocarril transístmico, su peso en el comercio al por menor en todo el país es notorio, es el principal proveedor de la Zona Libre de Colón, administra dos de los principales puertos de la vía acuática, pero el salto “de calidad” se inició hace dos años cuando estableció relaciones diplomáticas plenas con los panameños.

La voz de Tapiero es de alerta para evitar “que nos deje el tren” y no se convierta “en un cuento chino” aquello de tener una parte del megaproyecto de inversiones y conectividad de la Franja y la Ruta, que el presidente de China, Xi Jinping, destacó la necesidad de reforzar su “transparencia” y el “aspecto verde”, ante las primeras críticas y reservas que desde EE.UU. y organizaciones privadas occidentales le hacen.

Ninguno de los siete candidatos presidenciales panameños ha rechazado de plano el proyecto, aunque tampoco lo han endosado a su plan de gobierno, porque aducen necesitan revisar la propuesta y sobretodo tener certeza “quien lo va a pagar” y si ello encaja con su visión de país.

Para un analista financiero del nivel de Tapiero, que además de trabajar en el Canal de Panamá ayuda al equipo negociador del tratado de libre comercio con China, el panorama está claro, es el momento, está la oportunidad, hay que aprovecharlo, porque servirá para desarrollar el concepto integral de “hub” logístico que se quiere implantar en todo el territorio nacional y dotarle de mayor valor agregado a la privilegiada posición geográfica del país.

Mientras en Panamá se preparan para las elecciones del 5 de mayo, esta semana los negociadores estadounidenses, liderados por el representante de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, se reunirán en Pekín para una ronda que empezará el día 30 de abril.

Por su parte, el viceprimer ministro de China, Liu He, estará en Washington para nuevas reuniones a partir del 8 de mayo. 

“Los asuntos de las negociaciones de las próximas semanas abarcarán cuestiones comerciales, como la propiedad intelectual, transferencias forzosas de tecnología, barreras no arancelarias, agricultura, servicios, compras y su cumplimiento”, dijo la Casa Blanca en un comunicado.

Las delegaciones se verán así por tercera y cuarta vez desde un encuentro a finales de febrero en Washington tras el que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que se encontraban “muy cerca del acuerdo” comercial con China, con el que mantiene una controversia por su política proteccionista que, inevitablemente, ha tenido su impacto en el menor paso de carga por el canal.

Panamá y China sostuvieron entre el 24 y el 26 de abril en Pekín la quinta ronda de negociaciones para la firma de un tratado de libre comercio (TLC), coordinada por el ministro de Comercio e Industrias, Néstor González,  y el jefe negociador, Alberto Alemán Arias, quienes a su retorno deben dar alguna pista de los avances, pues el contenido de las conversaciones se da bajo confidencialidad.

Ellos mismos asistieron a la segunda edición del Foro de la Franja y la Ruta, que se celebró la semana pasada en Pekín con la presencia de 37 jefes de Estado y de Gobierno así como de representantes de cerca de 150 países y organizaciones internacionales. 

En esa cita, Xi comentó “debemos insistir en los conceptos de apertura, desarrollo verde e integridad moral” de la iniciativa y garantizó “transparencia”, “combatir la corrupción con tolerancia cero” e “instar a todas las empresas participantes a que cumplan con los estándares internacionales”, al referirse a las obras que quiere financiar en el mundo bajo la firma de la Ruta de la Seda.

Ello es así por las dudas que ha creado la iniciativa por la ausencia de estudios de impacto medioambiental o los problemas encontrados hasta ahora como la falta de capacidad de ciertos países a la hora de hacer frente al pago de los créditos que concede China para construir grandes obras de infraestructura.

“Hemos lanzado la Iniciativa de Pekín sobre la Ruta de la Seda Limpia para construir una Ruta de honestidad”, anunció Xi y aseguró que, “con el verde como color de fondo”, se harán “prevalecer criterios ecológicos en la construcción de infraestructuras, inversión y financiación”.

Estados Unidos y otros críticos de la iniciativa aseguran, sin embargo, que esta puede convertirse en una suerte de “trampa de la deuda” para los países menos desarrollados que conlleve su dependencia de China, acusación que Pekín rechaza.

“Debemos velar por que la cooperación sea de alta calidad y sostenibilidad y en beneficio de los pueblos. Hay que introducir normas y reglas universalmente reconocidas, cumplir las leyes y ordenamientos jurídicos, y que las empresas adopten estándares comunes”, aseveró Xi cuando se dirigió a los participantes.

“Del continente euroasiático a África, América a Oceanía, las Nuevas Rutas de la Seda han ofrecido nuevos espacios y plataformas para el crecimiento económico, el comercio y la inversión a nivel internacional, aportando nuevas experiencias y contribuciones a favor de la gobernanza económica global y del bienestar de los pueblos”, destacó en su discurso.

Xi Jinping también adelantó el establecimiento de “mecanismos regulatorios” para el cumplimiento de acuerdos internacionales, y prometió que “China reforzará la ejecución de la ley y reforzará los derechos de los titulares extranjeros” de propiedad intelectual.

“China respetará los valores del conocimiento, reforzará la ejecución de la ley, protegerá los legítimos derechos de los titulares extranjeros (de propiedad intelectual), prohibirá la transferencia forzada de tecnología y reforzará la protección de secretos comerciales”, aseguró.

Asimismo, el líder comunista descartó devaluar artificialmente el renminbi (el yuan, la divisa nacional) en su propio beneficio: “China no recurrirá a la devaluación monetaria a expensas de sus vecinos y mejorará el mecanismo de tipos de cambio, con una paridad del renminbi fundamentalmente estable dentro de márgenes equilibrados”.

Panamá, cuya moneda de curso legal es el dólar estadounidense, se vería seriamente afectada por una maniobra de ese tipo.

Algunos proyectos de la colosal estrategia global de inversiones china -también conocida como las Nuevas Rutas de la Seda- han afrontado problemas debido a la incapacidad de ciertos países a la hora de hacer frente al pago de los créditos que concede el gigante asiático para construir grandes obras de infraestructura.

Y Panamá, que se ha visto a si misma como la puerta de entrada de China a América Latina, tiene en Chile un feroz competidor, que envió a su propio presidente, Sebastián Piñera, a implantar ese chip en Pekín.

“Queremos transformar a Chile en un verdadero centro de negocios para las empresas chinas. Para que ustedes puedan, desde Chile, llegar también a toda América Latina”, aseguró el mandatario durante un encuentro de innovación e inversión celebrado en Pekín.

Los intercambios comerciales bilaterales aumentaron un 24 % durante 2018 hasta los 42.791 millones de dólares (38.165 millones de euros), lo que supone una cifra “récord”, según datos recopilados por la cancillería chilena.

China es el principal socio comercial de Chile, y los intercambios con el país asiático suponen el 30 % del total del comercio exterior de la nación andina, con especial protagonismo de las exportaciones mineras -cobre, principalmente-, que alcanzaron su máximo histórico en 2018 tras incrementarse en un 30 % hasta los 20.016 millones de dólares (17.847 millones de euros).

Es probable que Xi viaje en octubre próximo a Chile.

Machaca que el objetivo del proyecto es el de la creación de “una comunidad global con un futuro compartido”, aunque este, que de momento se está desarrollando sobre todo en su vertiente económica, ha levantado numerosas sospechas a nivel internacional.

China asegura que ha realizado una inversión directa en los países del proyecto 90.000 millones de yuanes (13.387 millones de dólares o 11.936 millones de euros) entre el momento de la formulación de la iniciativa -en 2013, por el presidente de la potencia asiática, Xi Jinping- y el cierre de 2018.

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