MENU
encuesta

Una clase política desprestigiada, míresele por el ángulo que se le mire

30 julio, 2017 • A Fondo

Leopoldo Neira Meléndez  

Presidente de Dichter&Neira

Imagen Presidencial

E

ntrados al cuarto año de la administración Varela, a menos de dos años de las elecciones, la ilusión termina de desvanecerse. Los sueños ya no caben. La percepción consolidada termina convirtiéndose en realidad. El pasado se impone al presente y las bien intencionadas promesas a futuro, las arrastra el viento, sin dejar rastro, ni impacto. La desilusión y sensación de pérdida se implanta. A más oportunidades perdidas, mayor la desilusión. Los resultados de esta investigación, indican que, a pesar del crecimiento económico y la expansión de Canal de Panamá, lo político se percibe anda al garete. Dicho en otras palabras, porque lo económico anda bien, lo político se siente aún peor. Se percibe que cuando hay de donde repartir, la corrupción encuentra su momento más propicio para aparecer.

Hoy el respaldo al presidente Varela es sólo del 34% y su rechazo se inflo al 61% de los panameños. Su índice más bajo de los últimos 12 meses. Lo lamentable es la ausencia de un problema puntual, lo que señala que el problema es estructural. La oposición que no se alegre. La encuesta volvió a indagar quien la lidera. Una vez más es el expresidente Martinelli, inhabilitado para correr en el 2019. Peor aún, los panameños lo escogieron, a pesar de que 3 de cada 5, justifica su detención en Miami. En otras palabras, el tejido político está tan terriblemente descompuesto y frágil, que no hay liderazgo, y todo político relacionado con gobiernos pasados, del PRD, Partido Panameñista o Cambio Democrático, le será muy difícil salir ileso, en un ambiente invadido por percepción de corrupción.

Hemos señalado lo difícil de la segunda mitad de toda gestión presidencial. Aquello que no era tan claro analizar o intuir era la enorme incertidumbre política en la que nos agitamos. El país lo que está buscando, y que no encontró en el presidente Varela, es un líder que pueda controlar la inseguridad ciudadana, y que el crecimiento económico los tome en cuenta. Ambas cosas no se remedian ni creando una fuerza especial de la Policía Nacional, ni con más subsidios. El combate es en esencia uno: la corrupción, y esta batalla se perdió. Para escalar al primer mundo, se empieza con una justicia capaz de crear un ambiente de certeza del castigo a los infractores de la ley de cuello blanco.  Y desde luego, cuando las cosas públicas se manejan con transparencia, los subsidios sobran. El país requiere un líder fresco con visión de estadista y no lo encuentra.

Imagen del Gobierno

El índice de transparencia, fundamental para valorar la honestidad en el manejo de los fondos públicos, alcanzó un nuevo récord histórico negativo. Sólo el 11% de los panameños piensa que, el gobierno se maneja con total o mucha transparencia, frente al 85%, que señala poca o ninguna. Gran parte de la poca transparencia percibida, se debe al manejo del caso Odebrecht por corrupción a funcionarios y donaciones a campañas políticas. La ciudadanía parece tener razones suficientes y justificadas, para culpar a gobiernos anteriores. De hecho, tres de cuatro panameños esperan se revelen los nombres de los implicados.  Pero, mientras más se dilata la investigación, más aumentan las sospechas sobre el posible encubrimiento de nombres y funcionarios de alto perfil del actual régimen.

Esto no pareciera intuirlo la actual administración. En otras latitudes, léase Perú, República Dominicana y el propio Brasil, la justicia ha perseguido y arrestando a exfuncionarios y funcionarios vigentes. En Panamá, la investigación es lenta, poco eficiente y Odebrecht aún tiene contratos vigentes, lo que para muchos es sinónimo de que aquí la corrupción continua. No sorprende entonces, la pobre imagen de la gestión de los Ministros del Gabinete (26%), Asamblea de Diputados (24%), y Magistrados de la Corte Suprema (30%). Se ha dejado entonces de creer: en el gobierno, en los políticos y muy pronto, nos estamos encaminando a dejar de creer en el sistema democrático. La crisis política es estructural, pero esto tampoco parece intuirlo o importarle a la clase política criolla.

Principal problema 

del país

Los principales problemas se centran en dos áreas aparentemente desconectas: Inseguridad y el Desempleo. El 36% de los encuestados señala que la inseguridad es su máxima preocupación, y llega al 40%, sí sumamos el 4% que dice es el pandillerismo. La inseguridad, aunque alta, bajó 7 puntos en relación a hace dos meses. El aumento en la presencia policial y los retenes pueden ser las principales razones del descenso. De hecho, casi todas las instituciones relacionadas con la seguridad ciudadana mantienen una buena a aceptable percepción, como lo son el SENAFRONT con 80%, los Servicios 911 con 75%, el SPI con 66%, la DIJ con 59%, y la Policía Nacional con 57%. A pesar de lo anterior, sólo el 12% de los panameños confía en que la seguridad mejorará con el gobierno del presidente Varela. La esperanza de mejora ya se le esfumo.

El otro problema mayor es todo lo relacionado a la economía familiar. El desempleo es mencionado por el 14% de los encuestados. Sin embargo, si le agregamos las respuestas dadas como: Situación Económica 10%, Costo de Vida 5%, Canasta Básica 5% y Pobreza 3%, el gran total es 37%. Como en ocasiones anteriores, el comentario obligado es que la economía del país crece, pero se remarca con mayor vigor la desigualdad entre los pocos que mucho tienen y los muchos que nada poseen. La tentación es la creación de subsidios, que a corto plazo dan la ilusión de trabajar, pero que a mediano y largo plazo lo único que crea es mayor empobrecimiento y mayor dependencia estatal, con las consecuencias que hoy vivimos. Estamos ante un gobierno que abanica el populismo, pero que a todas luces es tremendamente impopular.

Comentario final 

Así como en el cuerpo humano, todos los órganos están conectados, en el cuerpo político del país, todos los problemas están interconectados. La inseguridad y los temas de la economía personal, son manifestaciones sintomáticas de una sola causa: la iniquidad que impera en el país. Esta no se resuelve a base de subsidios, sino a través de una escolaridad pública exigente, que proporcione la debida escalera social y facilite la misma oportunidad a todo panameño. Los aspirantes a la presidencia lo saben, pero una cosa son las promesas de campaña y otra muy distinta la avaricia de los donantes y los intereses propios de los que nos gobiernan. Tal vez, ahora dentro de toda la oscuridad e incertidumbre que nos rodea, es el momento preciso de empezar a hablar de un nuevo quinquenio.

Que se requiere para enderezar el país. Un líder que tenga como cualidad fundamental la valentía de enfrentar la alarmante corrupción que desde años nos rodea. Cuando todo anda mal, es fácil diagnosticar donde están los errores. Pero cuando se toca fondo, lo que se requiere es la valentía para enfrentar el estatus quo imperante. Las condiciones están dadas para un candidato a la presidencia que corra y gane con la etiqueta del antisistema. El peligro está en que con la promesa de cambiar todo lo que anda mal, en vez de fortalecer las instituciones del país, las destruya. Los efectos devastadores de los falsos mesías abundan, están en nuestro subcontinente y se originaron producto de la profunda corrupción de los partidos políticos tradicionales. Los resultados de esta encuesta para el buen entendedor, no pueden estar más claros.   

891012

13 14 16 17 23 24 25 26 27 28

Archivos realcionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

« »

UA-52899579-1
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On YoutubeVisit Us On LinkedinCheck Our Feed